La Visita.
Las formas aparentemente asimétricas de sus hojas expelen un aroma a limpio a campo desterrado y poblado únicamente por las aves y algunos venados esquivos. Aunque la brisa nocturna apenas comienza, el aroma de este geranio llena sutilmente el camino de la calle a las escaleras dándote la bienvenida.
Buenas noches, y se abre la puerta que casi roza el techo bajito de un espacio que aunque físicamente es pequeño, es realmente todo un universo de fractales que conectan este espacio con otros sucedidos en otras vidas, de otras épocas, de otros momentos, expandiendo el universo más allá de las 4 paredes de esta sala comedor.
Al frente y detrás del anfitrión, puedo vislumbrar un pequeño bosque de piedras cobijadas por la sombra de un árbol de madera negra, en ese rincón de la casa puedes escuchar el rio que con su música ha labrado las piedras de colores, la madera y las sinuosas formas de minerales lisos y descáscarados que aún guardan el brillo del sol como pequeñas perlitas texturizadas.
El viento limpio del ante jardín me empuja a entrar. Las palabras van flotando en el aire en la medida en que vamos completando el decorado con estanterías imaginarias que dibujan nuevos escenarios dentro de la casa, los pasos y el ruido de la suela contra la madera pasan desapercibidos y un beso cierra el saludo de bienvenida y da comienzo a la visita….
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